19-10-2012
Ahora que los labradores preparan la tierra para la siembra. Van asomando los surcos sobre los campos,
y los pajarillos traviesos se pasean de aquí para allá en ruidosos bandos. Los gorriones de cabeza colorada, los verderones, jilgueros, estorninos y grandes bandadas de grajos, pueblan pueblan el claro cielo en las tardes cálidas de Otoño. Y las tórtolas turcas en grupos numerosos. Comparten descanso junto a los estorninos pintos en los hilos de los postes. Los petirrojos repican con sonidos de canicas chocantes, misteriosos, tras las compas de los árboles y arbustos. El ruiseñor reclama confiado dentro de la zarza y la curruca cabecinegra lo hace de alguna mata de acebuche. Los campos se están vistiendo, tras haber recibido las primeras gotas del cielo. Agradecidos y esperando su siembra. La gestación de la tierra. En la estación del Otoño. Y así el transcurrir de las horas que se van acortando. Y todo sigue su ciclo. Porque
así ha de ser.
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