lunes, 15 de octubre de 2012
Cigüeñas antes de partir.
Recuerdo emocionado, aquella tarde del 23 de septiembre. 8 cigüeñas negras se hallaban sobre una roca en la pendiente de una orilla. Colocadas escalonadamente. Quietas como figuras inmóviles. Bajo un eucaliptus. Todas miirando hacia el cielo. Presintiendo el momento de la partida. Y esque su alimento y el sustento de los suyos estaba ahora en el continente Africano. Irónicamente distinto cuándo fué dejado atrás posiblemente a finales de otoño-invierno. Para yegar y criar en la primavera . Junto a ellas garzas, garcillas y colmoranes como acompañando a sus parientes lejanos. Completando así el ciclo en la vida de las aves migrantes. Ellas sí que saben vivir improvisando. Sin miedo a la incertidumbre y viajan largas distancias, como nosotros cruzamos la calle. Algo increíble. O al menos a mí me lo parece.
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