viernes, 9 de noviembre de 2012
Se recrea la vista
Tierras fecundas que formais estos campos junto a la rivera del Ardila. Cómo estais creciendo!. De lustroso color, yenáis la vista de todo aquel que os percibe serenamente. Curvas, pendientes y campiñas. Cubiertas alfombras verdes. Y alegres corren las aguas de la rivera, que no teme desbordarse. Y los arboles ya con sus tobillos cubiertos. Ahora se sienten contentos. Mientras, la cigüeña que decidió no volver a Africa, con su mirada fija en la verde campiña, se recrea atenta, en la espera paciente, de su su alimento. O el ratonero, que mira y descansa, rezagado sobre el poste. La la taravilla nerviosa menea su cola, pero nunca pierde de vista el paisaje a ratos inmóvil en la corona de un arbusto y qué decir del alcaudón real. Solitario, que no quita la vista del camino. Allí arriba, en el cable más alto. Con esa máscara de bandolero. Si parece un salteador de caminos. Y así los paseos por esas tierras anónimas y bellas, se hacen bálsamo para el que atento los contempla.
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Algún día tengo que ir hasta allá y disfrutar de ese paisaje idílico en la cuenca del Ardila. Este verano habría podido ir a buscar jarabugos (Anaecypris hispanica) mientras estuve de prácticas en la piscifactoría, pero se me escapó la oportunidad...
ResponderEliminarDe todas formas, de haber ido en mitad del verano, me lo habría encontrado todo reseco y sediento, y no tan bonito como en estas fechas.
Un saludete, María (o Joaquina, no sé como lo prefieres. Siempre te he conocido por tu segundo nombre, así que dime por favor como lo prefieres y me corregiré al instante :D)
Ahora sí que está verde. Gracias tardías por tu comentario. Aúnque sea tarde. Saludos Juan Pablo.
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